Entre mi vida y la de otros, prefiero la mía.


Si me viera desde afuera me vería como una persona fuerte, determinada y luchadora. Sabría, de interactuar conmigo, que me apasiona lo que hago y que no, me canso hasta lograr mis metas. Al hablar un poco más conmigo, me daría cuenta que haría lo que fuera por mi familia, en cuanto a mis amigos, estos son pocos, pero muy importantes en mi vida.

Mi vida no ha sido fácil, divorcios, problemas económicos, pleitos familiares y muertes cercanas han marcado mi vida, probablemente más veces de lo que me gustaría aceptar. Y siendo la mayor de cuatro hermanos, siempre fue como instinto natural cuidar a los demás; por lo que, uno de los momentos más difíciles de mi vida, fue cuando me di cuenta de lo descuidada que estaba yo por cuidar a los demás. Mi reto más difícil fue decidir cambiar mi vida, cuidarme a mí misma y ponerme como prioridad; cosa que se dice muy fácil, pero es más difícil hacer de lo que se cree.

Viví un año en la ciudad de Charlotte (Carolina del Norte) en Estados Unidos, y en verdad fue uno de los años más felices de mi vida. Fue la primera vez que salía de mi mundo pequeñísimo en el que todas las niñas usaban uniforme, nadie dictaba las reglas mejor que la niña popular, y las consagradas nos decían que todo era pecado mortal. Llegue a un mundo mixto, laico, racional, tolerante; cosa que yo en la vida había experimentado. En este lugar yo no era hija, hermana o amiga de nadie que conocieran; así que por primera vez tuve que desenvolverme sin ayuda de nadie más que de mí misma, fue increíble. Este año fuera me dio la oportunidad de viajar a lugares que solo creí que iba a conocer en libros, y solo reafirmo mi amor por el mundo y las culturas.

Quede anonadada con las costumbres, sonidos y colores de los diferentes lugares que visite. Cumplí mi sueño de ir a Londres (Ciudad que ha sido motor de mi fascinación) y me enamore de nuevos lugares como San Petersburgo y Turquía. Me impresiono como se marcan las distinciones entre las culturas, cuando uno está fuera de su país, yo nunca me sentí más mexicana, como cuando estaba hablando de mi país en otro lugar; esto en parte reafirmo mi amor por México.

No sé qué pase en el futuro, la vida me ha enseñado que todo puede cambiar en un segundo. Lo único que sé es que algún día me encontraré viviendo y experimentando la vida en estos diferentes países que por tanto tiempo me han llenado de sueños y de ilusión, y es por eso que nunca desaprovechare la oportunidad que tengo de aprender y hacer que se fortalezca este sueño loco que tengo.

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