Carballo, respecto a quienes leen y escriben (el libro, es un objeto de lujo).

Emmanuel Carballo a ocho meses de su fallecimiento (20 de abril 2014) este escritor mexicano sin duda dejo un vacío dentro de los grandes críticos de la literatura, en su página personal se lee textualmente "Soy una figura molesta pero necesaria. Mi papel se presta más a la censura que al elogio. Y es natural, el crítico es el aguafiestas, el villano de película del Oeste, el resentido, el amargado, el ogro y la bruja de los cuentos de niños, [...] el crítico tiene el compromiso de probar que sus juicios son correctos, que no habla de memoria sino que, por el contrario, sus ideas son respaldadas por la realidad estética de la obra que analiza.
 
En el caso concreto de México la literatura no tiene nada que ofrecer. En primer término porque su misión específica es reducida: se concreta a mostrar y no a remediar. [...] pensar que la literatura entre nosotros llega al pueblo es mentira: el pueblo no sabe leer, y si sabe aún no puede ir más allá de los comics y la fotonovelas; además, el libro es caro, casi un objeto de lujo. En definitiva, la literatura mexicana se desenvuelve dentro de un círculo vicioso burgués: la escribimos los burgueses, la leemos los burgueses y la criticamos los burgueses. Todo queda en familia. [...] como crítico me sucederá lo que un día observó Alfonso Reyes: llegara un joven en el último barco y pondrá en tela de juicio todo lo que pensé y edifiqué y se pitorreará de mí. Y yo ya estoy esperando a ese joven que va tener razón como yo la tuve cuando fui irrespetuoso con mis mayores."
 
Considero que las personas que leen hoy en día en México, no necesariamente son burgueses, se lee lo que se tiene al alcance económico, social y lo que está de moda, de acuerdo a las circunstancias  de cada persona, en lo que puedo estar de acuerdo con Carballo, es que la mayoría no sabe como abordar los libros, les caen en las manos y leen cómo maquinas en las letras ven las formas e imaginan, pero después olvidan, México en general tiene muy mala memoria con sus escritores.

Hoy en día entre los jóvenes mexicanos se lee más literatura extranjera que mexicana, la decadencia de la literatura son: la lectura de obras ligeras que se ha convertido en un hábito y que escribirlas se haya vuelto una profesión, por ejemplo el lector compra un libro de 400 hojas lo termina en una semana, siente gran alivio y orgullo, pero no sabe que la finalidad del autor de esa obra era precisamente esa, podríamos comentar que lo importante es que lee, pero no abona en absoluto nada a su economía intelectual ni a su lenguaje, entonces su conocimiento cultural sigue siendo mínimo.
 
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura  (ENL 2012), los mexicanos leen 3 libros al año, el habito de lectura ha tenido muy poco avance entre los mexicanos, pues en 2006, el mínimo estudio documentó que en nuestro país se leía en promedio 2 libros al año. De acuerdo a la ENL, tres de cada diez lectores mexicanos (33%) no tienen preferencia sobre lo que leen, les da igual leer libros, revistas o periódicos.

Aludiendo a una nota que leí que lleva el título: "revela encuesta nivel bajo de lectura en el país" del periódico el Universal fechada el viernes 18 de enero de 2013, por Natalia Gómez Quintero, menciona que en México, 87% de los hogares tienen sólo entre uno y 30 libros. Un 49% de la población declara no haber ido nunca a una biblioteca y 44% no lee por gusto. Únicamente 60% de los mejor posicionados en términos económicos, es decir los que reciben 9 salarios mínimos o más mensuales, lee.

Por eso Carballo con sus 84 años a su fallecimiento podría criticar y asumirse como un gran critico respecto a quienes escriben en México y leen, su simpatía literaria estaba con los innovadores, con aquéllos que luchaban por implementar una manera de escribir distinta, se calificaba como elitista, pequeñoburgués, de avanzado en el terreno de la estética y reaccionario en el campo de las ideas políticas. "Ya no me exijo pensar y sentir como un proletario cuando estoy convencido que soy un burgués. Ya no me hago ilusiones: la literatura no va salvar en general al mundo y en particular al hombre, el hombre tiene un nombre y un apellido, tan sólo le va ofrecer una larga cadena de pistas que le permita conocer el amor y el desconsuelo. Me repugna el elitismo, despierto y dormido me considero un burgués avergonzado de sus prerrogativas, en constante lucha con los intereses propios de mi clase y, al mismo tiempo, ávido de gozar (en los agridulces suburbios del sistema) las oportunidades corporales e intelectuales que me ofrece la civilización occidental."

Del gran Emmanuel Carballo, como él en México quedan pocos y hay que leerlos.

 
 
 

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