El perfil del lector (vulgus, plebis, media plebis, plebeiae manus)

El nuevo lector de los primeros siglos del Imperio es un lector <<libre>> , que lee por el placer, el hábito o el prestigio de la lectura. Se trata, en definitiva, de cuantos se dedican a la lectura más allá de cualquier necesidad de orden práctico o instrumental, o de individuos alfabetizados e instruidos que leen aunque no tengan nada que ver profesiones relacionadas con el libro o la cultura escrita.

Luciano, autor de la sátira violenta, ha trazado el perfil de un lector del siglo II d.c o mejor de una cierta categoría de lectores, la de aquellos que acumulaban en sus casas numerosos libros y que quizá leían gran parte de ellos, sin embargo no conseguían comprenderlos, incapaces como eran <<de discernir valores y defectos de cada escrito, este tipo de lectores considerados como <<incompetentes>> en la sarcástica opinión de Luciano.

Sin embargo, los bibliómanos u otros lectores que carecían de una sólida formación intelectual seguramente eran capaces de comprender y apreciar lecturas menos problemáticas, entrando a formar parte de ese nuevo mundo de lectores que aquí se quiere definir. Este mundo calificado por lo autores como vulgus,plebs, media plebs, plebeiae manus, estaba diversificado por extracción social, bien por educación recibida, con intereses de lectura diferenciados.

Apareció en la época medieval la literatura de consumo o de entretenimiento, la cual puede ser clasificada en los géneros tradicionales: poesía de evasión, épica en paráfrasis, historia reducida en biografías, obras eróticas, horóscopos, textos mágicos, una narrativa realizada con situaciones típicas, con estereotipos descriptivos, con psicología sistemática, con un desarrollo del relato basado en la intriga, amor y aventura.

Por ello, los mismo textos iba siendo utilizados de modo paulatino por un público intelectualmente menos preparado, que se limitaba a hacer una lectura aproximativa, que relacionaba las situaciones esenciales de amores, aventuras, y fantasías, con una coherencia del texto sólo relativa. Se trataba en este caso, de un lector no scrupulosus y cuando este lector no scrupulosus estaba a duras penas en el límite de una cultura media, se le ofrecían textos de nivel más bajo.


Comentarios

Entradas populares