La amenidad de la lectura me hizo un adicto...

"Siempre he pensado que se lee literatura porque de esta manera se siente que se puede vivir lo que de otro modo no se vive.
 
Cuando uno lee un autor le dan ganas de escribir como él, es un fenómeno directo y natural".
 
Vicente Leñero.
 
Hace algunos años en mi época preparatoriana me volví un adicto compulsivo por la lectura, en ese momento no pude percibir lo que me sucedía, pero iniciaba un libro y tenía que devorarlo, era así, devorarlo porque solo leía y leía reflexionando en el instante pero sin digerir las palabras.
 
Llegue al grado de no dormir por devorar el libro, intentaba dormir, pero eran más las ansias por seguir leyendo que no podía conciliar el sueño pensando y repensando en lo que seguía en el libro no me podía detener y seguía hasta la mañana siguiente hasta terminar, tuve que tomar algunas pastillas para poder descansar y dormir, tenía la fortuna de vivir en aquel entonces con una tía enfermera quien tenía un mundo de medicina al alcance de la familia, por cierto tome las pastillas equivocadas y lo único que provoco es que mis movimientos se entorpecieran, al grado de no poder hablar, efectivamente recibí un regaño tranquilo.
 
Después de la mala experiencia con las medicinas pude controlar esas ansias por devorar lo que eran para mi en aquel entonces palabras escritas en un lenguaje que por mi corta edad y experiencia en la vida comprendía muy poco.
 
Ahora puedo compartir el placer de comprender las palabras y el lenguaje que utilizan los escritores para llegar a las entrañas de sus lectores, ha vuelto en mi esa adicción pero de una manera de amenidad por la lectura para reconstruir un nuevo conocimiento.
 
Por el placer de leer y escribir.

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